¿Por qué cambié mi visión sobre Pokémon GO?

Por Cara Byington

Cuando mi hijo me dijo que saldría afuera a ver si podía encontrar un  “charmander”,  yo, por supuesto, pensé que se trataba de algún animal. Me miró con cara extraña cuando le dije que se pusiera botas o calzado para la lluvia y que se cuidara de las serpientes.

“No,” me dijo. “Un charmander no es un animal.”

Y así fue como descubrí que era un joven adepto a Pokémon GO, porque hasta entonces nunca había escuchado hablar de eso. Ya todos han escuchado hablar de él y las opiniones parecen encontrarse de manera previsible: aquellos que creen que la aplicación es genial para que la gente salga a explorar puertas afuera, y aquellos que piensan que es una capa más de artificialidad entre la gente –especialmente los niños– y el mundo alrededor de él.

He adoptado la opinión de los que creen que es algo bueno, pero me costó llegar a esa afirmación. Mi primera reacción al fenómeno Pokémon GO fue “¿De veras?

¿Pokémon GO es como observar aves con la asistencia de una aplicación? Quizás…

¿Por qué alguien tendría que buscar charmanders cuando hay tantas cosas maravillosas para encontrar (animales de verdad, salamandras reales, por ejemplo) fuera de nuestras casas sin necesidad de una aplicación?
Pero luego mi adolescente resaltó cuánto esta caza de Pokemones –con la aplicación Pokémon GO–  se parece a la observación de aves con la asistencia de alguna aplicación y los dispositivos de seguimiento de animales. En el fondo, argumentó, en ambas actividades se trata de salir al exterior, a explorar y, de alguna manera, recolectar. Era un buen punto.
Y me hizo repensar mi resistencia instintiva. De hecho, ya hay algunas aplicaciones para actividades al aire libre y para la naturaleza que pueden ser consideradas similares a un juego: tienen modos para guardar sus observaciones y postear imágenes. Tienen componentes sociales e incluso elementos de competencia, clubes, equipos y búsquedas de tesoros.
¿Qué fue lo que me hizo pensar lo sencillo que podría ser estimular a los jugadores de Pokémon GO (o a sus padres) a agregar alguna aplicación adicional a su colección de aplicaciones para actividades al aires libre? Si intentas que la gente intente cosas nuevas, en ocasiones la mejor manera es crear y construir sobre aquellas actividades que le son familiares y con las que se sienten cómoda. ¿Qué podrá atraer su atención con más seguridad? ¿Qué debería saber la gente?

Las verdaderas reglas del juego

Considero que esa es la pregunta —qué necesitarán saber las personas— en el fondo de tan honesta ambivalencia sobre el potencial uso de Pokémon GO en la naturaleza. Se trata de lo que podría perderse en la distancia entre lo virtual y lo real: las reglas reales del juego y los desafíos reales para el jugador.

Esas reglas y desafíos ganan importancia cada día, porque esta transformación de la naturaleza en un juego ya ha comenzado. Creo firmemente que la realidad aumentada y otros juegos pueden constituir portales y oportunidades eficaces para que la gente encuentre su camino y lugar dentro de la naturaleza. Y, además de que coincido con la posición expresada recientemente en un artículo del Washington Post que se refiere a que Pokémon GO puede ser un gran impulso para los biólogos especialistas en la vida silvestre y los conservacionistas, existe una advertencia importante.

Un enfoque a la naturaleza basado en un juego que no está diseñado por la ciencia y que no le da tampoco a la gente un canal para la curiosidad, un ímpetu de exploración, y una comprensión más clara del mundo alrededor de ellos y de su lugar en él, es tan solo una moda pasajera más. Angry Birds for Nature Lovers) (Angry Birds para amantes de la naturaleza), o Pokémon Goes to Antárctica (Los Pokémon se van a la Antártida). Virtual. Desconectados. Sin sentido más allá de la acumulación de puntos.

¿Cómo pasar de buscar charmanders a encontrar salamandras?

Afortunadamente, como mencionamos antes, ya existen buenas aplicaciones que pueden servir de puente útil entre el mundo virtual de la caza de Pokémon y el mundo real de  la exploración de la naturaleza.

Estas aplicaciones tienen el potencial de permitirles a los jugadores contribuir de manera significativa a la ciencia, especialmente para la conservación, comprometerse más profundamente con el mundo viviente alrededor de ellos y hacen un gran trabajo en promover y explicar qué significa la ciencia ciudadana responsable y la observación de campo. Esto es, observar a una distancia segura. Estar atentos a lo que hay y sucede alrededor. Evitar salirse del camino lo más posible. Y no amenazar la vida salvaje.