Perdidos en la Tormenta de Tweets: La verdad sobre el clima no cambia con el tiempo. 

Por Nicholas Wolff | Soluciones globales

La cobertura periodística en los Estados Unidos se ha centrado el mes pasado en la intensa tormenta invernal o “ciclón bomba” que llevó nieve, hielo, vientos huracanados y aire ártico ácido a la costa este de ese país. La ráfaga de aire gélido de la tormenta alcanzó al sur en Florida, las iguanas caían inconscientes congeladas de los árboles. Antes de la tormenta, el aire más frío sin precedentes registrados que afectó gran parte de los Estados Unidos, impactó en otros animales de sangre fría, con tiburones congelados arrastrados a las playas de Cape Cod. Y fuera de los EE. UU., hubo otras tormentas invernales, como la tormenta más grande que azotó el oeste de Europa que dejó a cientos de miles sin electricidad. Como resultado de este clima invernal severo, algunos expertos y políticos de los medios tradicionales y sociales contribuyeron con una pregunta: “Si el calentamiento global es verdaderamente una amenaza crítica a nuestras comunidades, ¿por qué se observan temperaturas frías récord en tantas regiones?”


Esa pregunta puede convertirse en sensacionalista, pero no aplica como argumento científico en absoluto. Solo porque ciertas ciudades o países experimentaran la semana más fría del año, o de la década o en más tiempo aún, el 2017 terminará estando de todos modos entre los tres años más cálidos registrados, si no el más cálido, cuando la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial (NASA, según sus siglas en inglés) publique su análisis final este mes. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, según sus siglas en inglés) informa que las última décadas han sido las más calurosas desde por lo menos alrededor del 1000 después de Cristo, y que el calentamiento que vemos desde fines del siglo XIX no tiene precedentes en los últimos 1.000 años.


Esta es la diferencia crucial entre tiempo y clima. Los patrones de tiempo son volátiles, locales y, por lo general, impredecibles. El planeta es grande y complejo, y un gran número de factores, algunos de los cuales no pueden ser anticipados, impactan las fluctuaciones del tiempo. El clima, por otro lado, se refiere a cambios a largo plazo, graduales y mucho más predecibles. El Dr. J. Marshall Shepherd, expresidente de la Sociedad Meteorológica Estadounidense describió la diferencia entre tiempo y clima utilizando una breve analogía: “el tiempo es tu humor y el clima es tu personalidad.” También resalta la necesidad de corregir la percepción errónea de que las olas de frío refutan el cambio climático, comparándolo con el razonamiento: “porque viene la noche, el sol se fue”.


NOAA, de hecho, clarifica aún más esta distinción, ya que su definición para “clima” es “el promedio del tiempo en un periodo de al menos 30 años”. El tiempo mencionado en esa definición es simplemente la temperatura y datos observados cualquier día en un lugar específico. Por lo tanto, cualquier alteración temporaria, —como las graves tormentas invernales que azotan la costa este y a Europa— no pone en duda la ciencia del calentamiento global.  La evidencia del calentamiento global y la conexión con las emisiones humanas son cada vez más irrefutables. 


Obviamente, esta discusión dispara la pregunta sobre si podemos conectar alguna de esas tormentas específicas al cambio climático y el impacto directo del hombre en nuestro planeta. Si bien ningún evento aislado, incluso las tormentas más recientes y los huracanes catastróficos del verano de 2017, puede ser atribuido solamente al cambio climático, los científicos están cada vez más seguros de que por el crecimiento del nivel del mar, el cambio climático definitivamente aumenta el impacto destructivo de las marejadas ciclónicas, y que por mares más cálidos y aires más calurosos, el cambio climático aumenta la probabilidad de episodios de precipitaciones extremas y contribuye a la cantidad de lluvias en ciclones tropicales y otras tormentas. De hecho, la cuantificación de relaciones entre el cambio climático y eventos de tiempo extremos es una de las áreas de la ciencia climática que se expande más rápidamente. Existe, incluso, un equipo de científicos que evalúan estas relaciones para eventos particularmente devastadores, inmediatamente después de que ocurren. Además, estudios recientes también sugieren que las temperaturas del aire más calurosas pueden causar un aumento de las nevadas en algunas regiones, debido a la creciente cantidad de agua evaporándose de océanos, ríos y lagos. En la medida en que los científicos continúen recabando información acerca del cambio climático causado por el hombre y los impactos al ecosistema, quedará cada vez más claro que cuestiones como la pérdida de hielo marino Ártico cambiará el tiempo de nuestro planeta de maneras que aún no pueden pronosticarse.

Esa pérdida de hielo está creando una piscina de aire ártico, lo que significa que, en el largo plazo, habrá menos aire frío que fluya por allí. Entonces, aunque haya temperaturas heladas en el este de los EE. UU. en este momento, el hemisferio norte en su conjunto está 0,9℃ más caluroso de lo normal, mientras que el Ártico está 3,2℃ más caluroso. Algunos científicos sugieren que existe una relación entre el calentamiento ártico y el tiempo extremo que estuvo afectando a los EE. UU., la ráfaga de aire frío reciente inclusive. A medida que el Ártico se caliente, la corriente en chorro se vuelve más ondulante y alargada, lo que intensifica las crestas y los canales y lleva a que el tiempo extremo se mantenga estancado allí por más tiempo.

Claramente, las tormentas que azotaron a los Estados Unidos y a Europa el mes pasado fueron importantes y deben ser consideradas con el respeto y el cuidado que merecen. Las comunidades tardan días en cavar y evaluar los costos humanos y económicos de este tiempo. Sin embargo, la próxima vez que haya una “tormenta de tweets” sobre cómo las temperaturas frías y los tiburones congelados significan que el cambio climático no es real, es importante simplemente recordar cuántas áreas están sufriendo calor intenso y sequías sin precedentes y que aunque el tiempo pueda cambiar de día en día, el clima no lo ha hecho.


Dr. Nicholas Wolff es un científico dedicado a Cambio Climático para The Nature Conservancy con más de 30 publicación sobre temáticas como la vulnerabilidad del cambio climático, la adaptación al cambio climático, la resiliencia de las barreras de coral, la planificación en conservación, conectividad, servicios de los ecosistemas, biodiversidad, ciclones tropicales y oceanografía. El Dr. Wolff tiene un Doctorado de la Universidad de Queensland, Facultad de Ciencias Biológicas, y trabaja en nuestra Oficina de Campo en Maine.

Artículo publicado originalmente en: https://blog.nature.org/conservancy/2018/01/05/lost-in-the-tweetstorm-the-truth-about-climate-doesnt-change-with-the-weather/?intc=nature.hp.science