¿La infraestructura verde está condenada a la falta de inversión?

Por Rob McDonald

Recientemente, los conservacionistas han estado promoviendo la infraestructura verde o ecológica: árboles, arrecifes de ostras, humedales y otras que suministran infraestructura y valores agregados. Sin embargo, ¿cómo podemos asegurarnos que la infraestructura verde no enfrentará la misma escasez de inversión que la infraestructura gris?

Los caños de agua, en los EE. UU. por ejemplo, son cada vez más viejos y se están quebrando, los sistemas de subterráneo y trenes se están cayendo a pedazos, la red eléctrica es obsoleta y defectuosa. Pero no se trata de un problema solamente estadounidense: la mayoría de los países industrializados parecen estar luchando para mantener la infraestructura que tienen.

Se han desarrollado numerosas investigaciones sobre por qué los países invierten poco en infraestructura gris, en relación con lo que sería óptimo desde el punto de vista económico: aunque existe evidencia clara que invertir más en arreglar las carreteras, por ejemplo, traería más beneficios a la sociedad que lo que costaría, de todos modos no se realiza. En parte, es un problemas de acción  colectiva —el beneficio que una carretera o un puente provee es para toda la gente que vive por allí, y todos debemos acordar en contribuir para pagar por un bien común. El gobierno es, por lo general, la solución a este problema de acción colectiva, sin embargo los gobiernos suelen preferir complacer a la gente en el corto plazo con, por ejemplo, impuestos más bajos superan su motivación para proveer un bien común como un puente que funcione en una década o dos en el futuro.

El concepto de infraestructura verde está de moda en la comunidad de conservación. La idea es que los árboles y otra vegetación suministran servicios importantes que la gente necesita: sombra en un día de calor, disminuye la velocidad del movimiento del agua de lluvia desde las colinas, la filtra cuando pasa; aire más limpio ya que las hojas remueven toxinas; belleza estética que hace nuestra vida mejor y nuestra propiedad más valiosa. La infraestructura verde es eso maravilloso que proporciona múltiples beneficios, y mientras que a veces se hace mucho alarde, hay una sólida ciencia que apoya la idea de que estos servicios del ecosistema son fundamentales para la vida de las personas.

¿Por qué la comunidad conservacionista promueve tan enérgicamente el concepto de infraestructura verde? Al menos parcialmente, hay esperanza de que una vez que la gente conozca el valor de esta “infraestructura verde”, pagar para proteger los hábitats naturales que persisten y quizás incluso recrear más hábitat natural. Después de todo, es económicamente racional invertir en algo que nos provee un servicio: todo costo de mantenimiento o creación podrá ser superado por los beneficios ofrecidos por la infraestructura verde.

El problema está en que la infraestructura verde, al igual que la gris, requiere inversión. Se necesita dinero para proteger el hábitat natural que evite la erosión hacia un reservorio de agua potable. Se necesita dinero para crear infraestructura verde como los humedales construidos y la jardinería con sistema de biofiltración de las aceras que muchas ciudades utilizan para controlar el agua de las tormentas. Y la infraestructura verde, al igual que la gris, requiere de dinero para mantenerla. A veces, los costos de mantenimiento son limitados en algunos hábitats naturales —la reserva de bosque puede requerir el ocasional raleo y luego bajo costo para mantener la reserva. Pero para otros tipos de infraestructura verde, como aquella que controla el agua de tormenta, los costos son más significativos —la jardinería con sistema de biofiltración requiere de desmalezado periódico, remoción de deshechos ocasional, y trabajo anual para mantener su drenaje en correcto funcionamiento.

Por lo tanto, ¿está la infraestructura verde condenada a la desinversión crónica, al igual que la infraestructura gris? Al menos, necesitamos aprender algunas lecciones de los ingenieros y defensores de la infraestructura gris: el conocimiento del valor de algunas cosas no siempre o con frecuencia lleva a una adecuada disposición. Se necesita un fuerte y gran compromiso social para invertir en la creación y mantenimiento de infraestructura, ya sea verde o gris, una voluntad de asignar colectivamente recursos hoy para el beneficio futuro.

Dr. Robert McDonald es científico principal en el programa de Ciudades Globales en TNC.