Hagamos cambios en nuestra vida cotidiana

Agua al paso… ¿Por qué pagar más dinero por una botella de agua, cuando en casa solo cuesta una fracción del costo? Para producir una sola botella, se necesitan hasta siete litros de agua y uno de aceite. Adquiere una botella no descartable y recárgala en casa.

Un viaje inteligente… Camina o pedalea y ahorrarás casi 300 gramos de emisiones de CO2 por cada kilómetro que recorras – además, ¡es un excelente ejercicio y muy económico!

Una visita al mercado local… Visita tu mercado local y adquiere lo que allí se produce – colaboras con la economía local y, al mismo tiempo, la comida no tiene que viajar distancias largas; de esta manera se reducen las emisiones y los recursos.

Haz donaciones… En lugar de arrojar cosas a la basura, piensa quién puede quererlas o dónalas a una tienda de caridad local. Destina una caja a aquellas cosas que puedes donar y puedes entregarlas la próxima vez que tengas que hacer compras.

Habla con tus hijos… El comportamiento se aprende a temprana edad, por lo tanto nunca es demasiado pronto para enseñarles a los niños sobre la naturaleza y sobre cómo reducir su impacto. Una excelente idea es plantar un árbol en el jardín con ellos y enseñarles cómo cuidarlo.

Apaga tu computador y tu monitor… Es fácil olvidarse de apagar el computador y el monitor cuando sales corriendo a las 5:30, pero es un modo muy simple de ahorrar energía y reducir el impacto. Si estarás lejos de tu escritorio por un periodo extenso, apaga el monitor.

Secadoras de manos… Solicita que instalen, en tu trabajo, secadoras de manos de bajo consumo de energía o, al menos, toallas de papel recicladas – aquí, el porqué: Las toallas de papel van a los vertederos (ya que son residuos contaminados) y, para desinfectar los rollos de toalla de tela, se utilizan agentes de limpieza. Ambos involucran costos medioambientales, ya que necesitan ser transportados.