Tras décadas de convertir bosques en pastizales y campos, los propietarios de tierras brasileros han comenzado a revertir la tendencia

Por Julian Smith

La reducción de la deforestación fue solo un lado de la ecuación. El otro fue la ayuda para que los propietarios de tierras ya limpias las hagas más productivas.

Al intensificar la producción a través de mejores prácticas agrícolas como el pastoreo rotativo, los ganaderos podían mantener más ganados por acre. Soares, uno de los más de 20 productores en una asociación local de ganaderos de vacunos sustentable, vio cómo su ganado se triplicó en solo dos años.

Reis Neto dividió su tierra en pequeñas parcelas, algunas de las cuales alquila a ganaderos para el pastoreo. Al hacer esto, dice que puede ganar el doble en la misma área, sin tener que cortar árboles. “Cuando me uní al proyecto, algunas personas me advirtieron: ‘Ten cuidado, nadie regala nada a nadie´.” Luego comenzaron a ver los resultados, y ahora me piden que les presente a los “amigos” de la conservación.”

IBM también colaboró con TNC y desarrolló una herramienta de software para rastrear la deforestación, unificando la base de datos de tierras extensas de los distritos con un software que comparaba las parcelas con imágenes satelitales históricas. De esta manera, las autoridades pueden identificar el cumplimiento con el código forestal a lo largo del tiempo, así como también formular planes eficaces de manejo de la tierra. Dependiendo de la localización, el 80 por ciento de la tierra debe mantenerse intacta. Una vez que están en el sistema, los operadores que hayan desmontado más allá del límite deben registrar qué áreas dejarán libres para que vuelvan a crecer.

Algunos productores están colaborando con el proceso replantando especies autóctonas como el cacao, la banana y maderas duras, que pueden significar una fuente confiable de ingresos. TNC está ayudando a los pequeños campos en São Félix a aumentar su producción de alimento sin provocar la pérdida de hábitat. Como un beneficio agregado, estas áreas agroforestales de especies autóctonas cuentan como bosques replantados en cumplimiento con la ley.
En el ámbito estatal, TNC ha trabajado para implementar CAR en 12 distritos en Pará y el vecino Mato Grosso, un estado con niveles de deforestación comparables. Desde noviembre del año pasado, se registraron 166.455 propiedades en Pará, que cubren casi 150.000 millas cuadradas o dos tercios del estado. Entre ellas, alrededor de 7.500 eran propiedades de São Félix. Uno de los retos principales ahora, dice Thompson, es ampliar este proceso de registro a cientos de distritos y eventualmente a más de 5.000 a lo largo del país. Otro desafío es unificar los tres niveles de CAR —distrito, estado y federal— y hacerlos compatibles entre ellos.

Mientras tanto, la deforestación en Brasil ha disminuido lenta pero progresivamente desde 2004. En 2014, menos de 60 millas cuadradas de bosque fueron desmontadas en São Félix. Esto no fue suficiente para sacarla de la lista negra, pero en 2010 TNC ayudó a que el distrito cercano de Paragominas fuera el primero al que retiraron de la lista después de que haya reducido la deforestación y haya conseguido el registro del 80% de las tierras. “La gente está comenzando a creer que el registro agrícola realmente funciona”, nos cuenta Benito Guerrero, un especialista en el uso de la tierra de TNC en Brasil. “Paragominas es un modelo que demuestra que el desarrollo económico y la protección ambiental pueden trabajar de la mano.”
Para asegurar productos de la selva tropical producidos de manera sustentable, TNC ha trabajado con compañías privadas para establecer compromisos en sus cadenas de suministro. Compañías como Cargill se han comprometido a establecer el rastreo y a dejar de utilizar soja, cuya producción causa la deforestación en los trópicos. “Nuestro enfoque es comprender el negocio como parte de la solución,” explica Thompson.

Una vez que los campos están en el registro, los compradores de carne pueden rastrear el origen e identificar a los propietarios del ganado para verificar si los vendedores operan bajo las leyes de deforestación. Esto les da a los ganadero que cumplen con las leyes un lugar legítimo en el mercado regional, y el empleo de mejores prácticas ganaderas puede agregar valor a su carne. Del lado del consumidor, Walmart en Brasil está trabajado para abastecerse de carne del Marfrig Group, que compra solo de campos sin deforestación en São Félix, e incentiva así a los ganaderos a cumplir con el código forestal.

Se trata de premiar a la gente por la conservación en lugar de castigarlos por provocar deforestación.

Aquello que suceda en la Cuenca del Amazonas afectará más allá de Brasil. El país está en el séptimo lugar de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, con más del 30% causado por la deforestación en 2014. Ahora que Brasil se ha comprometido a frenar la deforestación en un 80% y aa reducir las emisiones a al menos 36% para 2020, demostrar los cambios en lugares como São Félix y Paragominas es especialmente importante. “Si somos capaces de resolver la situación aquí,” expresa Sztutman, “probaremos que la deforestación es solucionable en cualquier lugar.”

Los ganaderos como Soares se ven a sí mismos al frente de este esfuerzo. Contemplando su campo —llamado Santa Victoria, dice, porque la posesión del título de la tierra fue prácticamente una “bendita victoria”— resume la situación con una alegoría:

“Una vez, mientras ardía un bosque, los animales corrieron al arroyo desesperados."

“¿Qué haremos ahora?”, se preguntaban.

Llegó hasta allí un colibrí, que cargó su pico con agua y la esparció sobre el fuego.

Los animales exclamaron: ‘¡Estás loco! ¡No podrás apagar el fuego de esa manera!’.

El colibrí respondió, ‘Estoy haciendo mi parte. Si todos esparcimos algo de agua, lo apagaremos.'”

“Yo estoy haciendo el trabajo del colibrí,” dice con la mirada perdida. “Yo hago mi parte.”