5 maneras de llevar a la acción los compromisos climáticos de Paris

Por Mark Tercek*

El pasado día de la Tierra, los líderes mundiales se juntaron en Nueva York para firmar el histórico Acuerdo de París. El evento marca un momento decisivo en los esfuerzos globales por abordar el cambio climático y crear un futuro próspero bajo en carbono.

Sin embargo, no es ahora el momento de cantar vitoria e irnos a casa. Necesitamos mantener el espíritu de colaboración que se vio en las charlas sobre clima en París. Y necesitamos hacer responsables a los líderes de sus promesas climáticas.

Aquí hay cinco maneras en las que los líderes de los gobiernos, las empresas y la comunidad pueden arremangarse y llevar los compromisos de sus países expresados en París a la acción.

1. Ponerle precio al carbono

Los economistas de ambos lados generalmente coinciden en la manera más fácil y económica de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero— ponerle un precio al carbono.

Un impuesto al carbono bien diseñado podría ser simple de administrar. Y si se cambia por otro impuesto —por ejemplo, una reducción en el índice del impuesto corporativo— incluso ayudaría a hacer crecer la economía. Un impuesto al carbono incentivaría las nuevas tecnologías que aceleran la transición a energía limpia y mejoran la competitividad en el mercado mundial.

Independientemente de lo que pienses sobre el cambio climático, estos son objetivos en los que la mayoría de nosotros podemos acordar.

2. Reformar las prácticas del uso de las tierras

Sabemos hace muchos años que el clima se beneficia de la protección de los bosques tropicales, pero resulta que las praderas, las turberas, los humedales y los pantanos salobres también almacenan grandes cantidades de carbono. ´Proteger, restaurar y mejorar el modo en que manejamos estos sumideros de carbono —acciones que van desde la mejora de la agricultura hasta el cambio en el manejo de los bosques— puede potencialmente contrarrestar más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre.

Es una gran oportunidad que no podemos perder. Pero necesitamos movilizar a las empresas, los mercados capitales y las políticas públicas alrededor de estas soluciones del uso de las tierras si vamos a reconocer su máximo potencial.

3. Invertir en energía renovable y emplazamientos

La aprobación en el Senado del Proyecto de ley bipartito sobre energía constituye otro signo de que la revolución de energía limpia está en proceso.
Los consumidores quieren más que nunca tener opciones –la capacidad de poder elegir entre diferentes proveedores de energía, de elegir automóviles eléctricos y termostatos inteligentes, e incluso de generar su propia energía en su casa y vender el exceso de nuevo a la red.

Las compañías quieren tener opciones similares para aumentar su eficiencia energética y aprovechar la disponibilidad cada vez mayor de diversas fuentes de energía limpia.
Nada de esto es una novedad para las compañías de energía eléctrica. Estas ya están diversificando las fuentes de combustible para adaptarse al mercado. Bloomberg New Energy Finance ha informado recientemente que la energía limpia constituye el 68% de la generación de energía eléctrica instalada en los EE. UU. en 2015.

Globalmente, la energía renovable atrajo un record de $329 mil millones en inversiones en 2015, casi seis veces más que en 2004 en total. Por primera vez, la mitad de esa inversión provino de países en vías de desarrollo.
A medida que estas inversiones comienzan a crecer, organizaciones como TNC están ansiosas por ayudar a los responsables de tomar las decisiones a realizar elecciones inteligentes del emplazamiento para maximizar los beneficios económicos y ambientales de las nuevas instalaciones de energía.

El interruptor de la energía limpia ya está encendido. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para impulsar la revolución.

4. Continuar cambiando el relato climático

Independientemente de qué postura tengan sobre el cambio climático, cuatro de cinco estadounidenses – inclusive el 70% de los Republicanos– desea más energía renovable. Dos de cada tres apoyan la regulación de las emisiones de las centrales eléctricas.

Las encuestas surgen de un concepto que conocemos – la necesidad de más y mejores opciones de energía. ¿Quién no quiere facturas de energía más bajas, mejores trabajos desde casa y mejores controles sobre las opciones de energía?

A lo largo del país, aliados inimaginables están uniéndose para impulsar políticas de energía inteligentes. Por ejemplo, los republicanos Tea Party en Georgia y el Club Sierra colaboraron para aprobar la ley solar que expandió las opciones de energía para los consumidores. Este tipo de legislación ha fracasado por años, pero estos grupos tuvieron éxito uniendo fuerzas con un objetivo en común.

Y el diálogo público sobre clima también está cambiando. Un estudio reciente descubrió un reconocimiento creciente de que la acción climática y el crecimiento económico van de la mano.

Los estadounidenses están claramente más unidos en su deseo de aire limpio y energía limpia de lo que muchos hubieran pensado. Es fundamental que los legisladores reconozcan que el apoyo bipartito existe para promover un uso mayor de energía limpia— y que trabajen juntos para avanzar en estas soluciones populares y de objetivos comunes.

5. Aprender de las ciudades y estados que toman la iniciativa en el tema climático

Advertir el máximo potencial del Acuerdo de París actuará en todos los niveles. Y mientras las políticas federales pueden caer en un estancamiento político, las ciudades y los estados con frecuencia tienen flexibilidad para tomar acción inmediata.

Por ejemplo, California — la octava economía mundial— tiene un programa de tope y canje que reduce las emisiones. Más de la mitad de los estados de EE.UU. han establecido estándares de electricidad renovable que están haciendo el costo de la energía eólica y solar competitiva con los combustibles fósiles. Veintidós estados requieren que sus servicios ofrezcan programas a los consumidores que reduzcan la demanda total de electricidad cada año.

Y en los debates sobre clima en París, más de 300 alcaldes se comprometieron a tomar medidas firmes por el clima— e informar públicamente sobre su proceso. Juntas, estas ciudades están encaminadas para producir reducciones de las emisiones en la mitad del mundo para 2020.

Este tipo de innovaciones puede ser compartido a través de los criterios estatales y nacionales, impulsando el progreso mundial hacia reducciones significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero.

La firma del Acuerdo de París es una señal clara que hemos dado vuelta la esquina hacia un futuro más seguro, saludable y próspero. Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Ahora es tiempo de actuar— como individuos, en nuestras comunidades, como líderes empresarios y responsables de las políticas— para convertir estos compromisos de París en acción.

*Mark Tercek es el presidente y CEO de TNC y autor de Nature’s Fortune.
Artículo publicado originalmente en inglés en http://blog.nature.org/conservancy/2016/04/21/5-ways-we-can-turn-paris-climate-commitments-into-action/#sthash.0wJruA21.dpuf