La inadvertida buena noticia: la acción climática sigue adelante

Por Andrew Deutz, Director de Relaciones Gubernamentales Internacionales de TNC

Sin embargo, hubo dos avances que permanecen latentes en la política internacional sobre cambio climático que nos debería dar una razón para alegrarnos.

En primer lugar, en una presentación acerca de qué puede hacer la integración y cooperación regional, Canadá, México y los EE.UU. se comprometieron a generar el 50 % de su electricidad de fuentes limpias para 2025. Esto representa un gran avance para cada país y señala una ambición más profunda con respecto al clima desde América del Norte.

Para reconocer donde se merece reconocimiento, de los tres, México fue el primero en tomar un acción climática temprana. En 2012, el país sacó una ley nacional sobre clima con el objetivo de reducir las emisiones en un 50% para 2050. Durante el COP21 en París, México prometió reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 22% para 2030 y hasta un 36% si otros actuaban.

Los EE. UU. también demostraron un liderazgo temprano en el ámbito internacional cuando el Presidente Obama y el Presidente Xi de China anunciaron su Compromiso de París en noviembre de 2014, estableciendo pautas para la cooperación internacional para que París sea un éxito.

Canadá llegó más tarde. Su Compromiso de París originalmente era reducir sus emisiones en un 30% para 2005 relativo a 2030, pero incluyeron grandes compensaciones en el sector forestal, que hubieran permitido que las emisiones industriales crecieran en realidad con respecto a la base de 1990. Sin embargo, el gobierno cambió y el Primer Ministro Trudeau, una de las estrellas políticas en la conferencia de París, hizo de la acción climática uno de los elementos que definen su liderazgo.

Entonces ahora, seis meses después de las celebraciones en París, los “tres amigos” se comprometen aún más a una acción cooperativa a una escala continental para enfrentar el cambio climático. Es un verdadero progreso para celebrar.

La segunda gran historia de la semana en política climática llega desde el Reino Unido. Sí, el Reino Unido. El gobierno del Reino Unido (y debo admitir que no estoy seguro quién está a cargo en este mismísimo momento, pero el mérito va para el Secretario de Energía Amber Rudd) busca adoptar su Quinto Presupuesto en Carbono, con un nuevo objetivo de reducir 57% de las emisiones para 2032 en comparación con los niveles de 1990.

Esto es más ambicioso que el objetivo general de la UE de 40% para 2013, si están llevando registro en casa. Significa que el Reino Unido está realmente a la cabeza del resto de Europa en política climática, y entonces el resto de los países de la UE tendrá que trabajar un poco más duro para cumplir con su objetivo colectivo si el Reino Unido post-Brexit no está incluido ni asume una porción arriba del promedio de las reducciones.

No preveía medidas más rigurosas para la mitigación del clima en los países restantes de la UE como consecuencia de Brexit, pero ahí están.
Por supuesto, el Reino Unido tendrá que presentar su propio compromiso revisado a las Naciones Unidas y resolver una serie de temas técnicos y legales en casa. De todos modos, sabemos hacia dónde va la ambición: en la dirección correcta.

El otro impacto de Brexit en el Acuerdo de París es que estaba agendado que el Reino Unido tomaría la presidencia de la UE en la última mitad del 2017 y ha mostrado señales sobre su intención de asegurar la ratificación de la UE del Acuerdo de París durante su término. Ahora alguien más va a tener que asumir la tarea de discutir con los miembros de la UE para que concuerden en su plan interno y formalmente ratifiquen el acuerdo, pero sucederá.

Estos dos anuncios —un objetivo en energía de alcance continental y un objetivo nuevo nacional del Reino Unido— son señales que indican que los responsables de hacer las políticas están creíblemente siguiendo los objetivos y aspiraciones del Acuerdo de París. Ambos objetivos dan signos de las transiciones significativas en sus respectivos sectores de energía, que promueven una inversión masiva y oportunidades de innovación.

Seis meses en el espejo retrovisor, París realmente parece haber sido un punto de inflexión hacia un futuro bajo en carbono y con energía limpia más próspero y saludable.

Es cierto. La cooperación internacional en el asunto climático es una historia con buenas noticias. Una vez más.