Salvemos los grandes ríos

Por Lisa Bramen

Desde los picos cubiertos de nieve de las Montañas Rocosas hasta las llanuras craqueladas del Desierto de Sonora, el Río Colorado es una muestra de interconectividad de los humanos con la naturaleza. Casi 40 millones de personas dependen del río para obtener agua potable y limpia, electricidad, recreación y para la agricultura. Las ciudades sedientas, incluidas Denver, Las Vegas, Los Ángeles y Phoenix, aprovechan el Colorado, mientras que la irrigación ha convertido estas vastas extensiones de desierto en la ensaladera de la nación durante el invierno. En total, el río aporta $1,4 billones por año a la economía regional y puede proveer hasta 4.200 mega watts de energía hidráulica, suficiente para más de tres cuartos de los millones de hogares.

Sin embargo, esto le ha costado muchísimo al medioambiente. Desde principios del siglo XX, el Río Colorado ha sido tan extensamente manipulado que ya no llega a su destino original en el Golfo de California. Las lagunas alguna vez repletas de peces y frecuentadas por jaguares, coyotes y linces se han convertido en arroyos secos al borde del mar.

Lo que sucede en una parte del sistema fluvial tiene consecuencias en otros lugares: los proyectos de infraestructura fragmentan el Colorado e interfieren con los procesos naturales, tales como la dispersión de semillas y la migración de peces. Los peces minnow del Colorado han enfrentado una reducción del 75% de su hábitat debido a la reducción en la corriente de agua. Los reservorios enfrían el agua, lo que la hace menos habitable para las especies autóctonas, tal como ocurre con la especie Gila Cypha en peligro, que evolucionó en temperaturas más cálidas. Las sales arrastradas hacia el río desde los campos afectan el suministro de agua potable y la irrigación y daña los peces río abajo. Y la reducción en la corriente de agua dulce desde el Colorado hasta el Golfo de California puede contribuir a la disminución de la vaquita marina, el mamífero marino en mayor peligro del mundo.


Colorado River

RÍO COLORADO: Una sequía de 16 años fue el llamado de atención para los siete estados estadounidenses y para los dos estados mejicanos que dependen del Colorado para obtener agua potable, irrigación, electricidad y recreación. Asegurar un suministro de agua suficiente requiere un nuevo enfoque que considere el sistema fluvial entero, inclusive esta sección, conocida como “The Loop” [El Bucle], cerca de Parque Nacional Tierra de Cañones en el sudeste de Utah. “Estamos intentando cambiar la cultura del manejo de agua para beneficiar a nuestros ríos,” expresa Taylor Hawes, quien dirige el Programa del Río Colorado de TNC. © Pete McBride/National Geographic Creative.


Una destrucción similar está ocurriendo en otros ríos de alrededor del mundo. Algunos, incluso, enfrentan además otras amenazas: la escorrentía sucia causada por la deforestación que ahoga las zonas de desove; los fertilizantes ricos en nutrientes se escurren desde los campos y asfixian la vida acuática; la sobrepesca; y los diques que desconectan ríos de su llanuras aluviales ricas en hábitats y empeoran las inundaciones río abajo. Todo esto resalta la realidad: la salud del río es tan dependiente de los humanos como los humanos lo son de los ríos.

El programa de TNC “Salvando Grandes Ríos” observa los sistemas fluviales enteros —desde las cabeceras en las montañas hasta los deltas costeros— para encontrar soluciones que beneficien tanto a los humanos como a otras especies. Este enfoque está ayudando a China, Colombia y a los Estados Unidos, entre otros países, a sostener de manera ecológica los ríos dinámicos que sirven de base para la prosperidad y la seguridad humana, al suministrar energía fluvial y otros beneficios para los humanos al mismo tiempo que se sostienen ecosistemas saludables.

“Abogamos por ríos saludables y conectados,” expresa Shelly Lakly, la directora general del programa Salvando Grandes Ríos. “Uno de los desafíos más grandes es la mala infraestructura en los lugares incorrectos. Intentamos guiar el desarrollo de infraestructura a los mejores lugares, porque nuestro conocimiento científico nos lleva allí.”


Irrawaddy River

RÍO IRRAWADDY: Campo en el Delta del Río Irrawaddy. Las represas propuestas han amenazado una de las industrias pesqueras de agua dulce más productivas del mundo, junto con la tradición local de pesca cooperativa con delfines de Irrawaddy. Pero después de décadas de dictadura militar, el gobierno de Myanmar recientemente elegido está reevaluando sus planes de energía hídrica y considerando maneras de equilibrar la generación de electricidad con la salud del sistema fluvial. © Michael Yamashita


Algunos ríos permanecen relativamente vírgenes, una oportunidad para que los planificadores eviten los errores cometidos en otros sistemas fluviales.  La pequeña nación centroafricana de Gabón, por ejemplo, constituye el hogar de menos de 2 millones de personas, además de gorilas, hipopótamos y la mayoría de los elefantes del bosque que aún existen en el mundo. Su río, el Río Ogooué, una corriente salvaje que drena casi todo el país, es un sueño conservacionista.

“En las llanuras aluviales, existe una sensación de admiración ya que puedes pasar horas en un bote y ver solamente verde,” explica Marie-Claire Paiz, directora del Programa Gabón de TNC. “Hay tan pocos lugares en el mundo donde uno puedo hacer eso.”

La extracción de recursos naturales —especialmente de petróleo— por lo general, ha proporcionado estabilidad y una buena calidad de vida a los ciudadanos de Gabón, pero el gobierno reconoce la necesidad de diversificar la economía. TNC trabaja con el gobierno gabonés para adoptar un enfoque equilibrado en el sector forestal, la agricultura y la infraestructura hídrica a lo largo del río, dándole datos científicos sólidos y herramientas para la toma de decisiones. La organización completó recientemente un atlas digital de agua dulce que combina información sobre biodiversidad con análisis sobre las amenazas que los distintos usos de la tierra conllevan.

Con nueve sitios designados como Humedales Ramsar de Importancia Internacional, inclusive varios sobre el Ogooué, Gabón ha conseguido también la ayuda de TNC en el desarrollo de estándares nacionales para el manejo de estos hábitats de vida salvaje cruciales. “Aquí en Gabón, tenemos una pizarra en blanco para poder hacer las cosas bien,” expresa Paiz. “Se trata de una oportunidad increíble.”


 Ogooue River

RÍO OGOOUE: El Ogooué y sus afluentes —que incluyen el Río Ivindo y las Cataratas de Kongou, apreciadas en esta imagen— constituyen un sueño conservacionista: una corriente salvaje rodeada de vastos tramos vírgenes que albergan hipopótamos, gorilas y la más grande población de elefantes forestales aún existentes en el mundo. El gobierno gabonés está comprometido con la protección de este tesoro nacional, y para ello, trabaja con TNC para planificar sus necesidades hídricas sin dañar el río o a sus habitantes. © Michael Nichols/National Geographic Creative


Otros ríos ya han sido drásticamente transformados. La cuenca del Río Magdalena, en Colombia, contiene una biodiversidad amplia y es el pilar de la economía nacional —desde las ciudades más grandes como Bogotá y Medellín hasta la industria pesquera en las tierras bajas que suministran a algunas de las poblaciones económicamente más vulnerables del país.

TNC está restaurando las llanuras aluviales en las elevaciones más bajas del Magdalena, donde los hábitats de las aves migratorias y de los peces se han degradado por los sedimentos de la deforestación y la contaminación causada por la minería ilegal. Y a medida que el país emerge después de décadas de conflicto siguiendo un acuerdo de paz histórico, TNC ofrece herramientas de computación de acceso abierto para favorecer el dialogo informado sobre hasta 140 nuevas represas en la cuenca del Magdalena.

El sistema de apoyo a las decisiones de TNC en el Magdalena, conocido como SIMA, utiliza datos científicos integrados para simular los resultados de diversas decisiones. Los usuarios pueden crear escenarios que eviten el desarrollo en áreas sensibles desde el punto de vista ecológico o cultural, como por ejemplo las zonas arqueológicas o de comunidades víctimas de la guerra. Al dejar libremente disponible esta información se promueve la transparencia en el proceso de desarrollo, explica Juliana Delgado, la coordinadora científica para TNC en Colombia. “El dialogo es posible cuando [todos] cuentan con la misma información.”

Muchos países están interesados en la energía hidroeléctrica para cumplir con las necesidades de energía de poblaciones en crecimiento. Desde 2012, el 70 por ciento de la energía renovable en el mundo es energía hidroeléctrica, y las represas son fuentes de energía muy atractivas para los países que están intentando reducir las emisiones de carbono de las plantas eléctricas de combustible fósil. Sin embargo, los problemas de la nueva infraestructura, desde el desplazamiento de comunidades hasta la fragmentación del hábitat, son importantes.

El enfoque de TNC, llamado Hidroenergía por Diseño, abarca el ciclo completo de la vida de los proyectos hídricos. En muchas instancias, la planificación de nueva infraestructura puede asegurar que sea construido del modo menos disruptivo para los peces y las corrientes. Donde ya existen represas, TNC puede recomendar las mejores maneras de operarlas. Y es posible remover estratégicamente aquella infraestructura que ya ha cumplido su función y, así, reconectar ríos.


Magdalena River

RÍO MAGDALENA: Un Mercado de pescado en Honda. Gabriel García Márquez situó algunas de sus más famosas novelas en el Magdalena. En la vida real, el río principal de Colombia es el pilar de la economía y el hogar de muchas especies endémicas, muchas de las cuales poder verse dañadas por el desarrollo de la infraestructura planteado. © Juan Arredondo


En Maine, TNC se unió a la Nación india Penobscot y a otros socios para reabrir 2.000 millas del Rio Penobscot y sus afluentes, remover dos represas y crear una vía de circunvalación de avanzada en un tercio para promover la recuperación del salmón del Atlántico y de otras especies. Al incrementar la generación de energía de los proyectos de energía restantes del río, el estado pudo mantener la producción total de energía hidroeléctrica.

Incluso cuando no se pueden remover las represas, es posible operarlas de un modo más amigable desde el punto de vista medioambiental. La Cuenca del Río Yangtze constituye el hogar de alrededor de un tercio de los 1,3 mil millones de habitantes de China, el corazón de la economía nacional, y la Presa de Las Tres Gargantas (Three Gorges Dam) —el proyecto de energía hidroeléctrica más grande del mundo. El río también brinda el hábitat para las especies de carpa: la carpa negra, herbívora, plateada y cabezona; sin embargo, después de construida, las poblaciones de estas “cuatro famosas carpas”, como son conocidas localmente, estuvieron al borde de la extinción. TNC trabajó con la Corporación China de Las Tres Gargantas para calcular la liberación de agua e imitar la corriente primaveral natural, durante el desove de la carpa. Tras siete años de flujo controlado y la introducción de peces adultos al río, los datos sugieren que las poblaciones de peces están comenzando a recuperarse. TNC está intentando expandir la liberación de peces amigables al hábitat a en sus proyectos hídricos en el tributario Jinsha.

TNC ha iniciado conversaciones con el gobierno  de Myanmar, recientemente electo, donde las pesquerías de agua dulce más grandes del mundo dependen del Río Irrawaddy. Solo alrededor un tercio de la población tiene acceso a la electricidad, y se divisan una serie de represas propuestas. El nuevo gobierno ha demostrado “gran interés en volver a estudiar el tema de las represas hidroeléctricas, y si constituyen lo mejor para el país,” expresa Jeff Opperman, un ex científico de TNC.

Nuevamente en el Río Colorado, donde la infraestructura hídrica ha hecho tanto daño, un enfoque multifacético toma fuerza en 7 estados de los Estados Unidos y en México. Muchos socios, incluso la Fundación de la Familia Walton (Walton Family Foundation), se han unido para demostrar que el manejo del agua para restaurar los ecosistemas mejorará el valor total del río.


Magdalena River

RÍO MAGDALENA: Un pescador en Bocas de Barbacoas. © Juan Arredondo


“Creemos que las soluciones en conservación que tienen sentido económico resisten el paso del tiempo,” dice Kyle Peterson, el director ejecutivo de la fundación. “esto significa trabajar en el Río Colorado, con TNC, una de los socios más importantes en nuestro trabajo medioambiental, y con otros socios, para crear los incentivos para que los productores ganaderos, agrícolas y los administradores del agua, utilicen el agua de maneras que beneficien a las personas y al río.

Dieciséis años de sequía han resaltado la necesidad de pensar claramente sobre la seguridad hídrica a largo plazo. “Cada gota cuenta, pero el río  no la está proveyendo,” expresa Taylor Hawes, el director del programa del Río Colorado. Para abordar esta nueva realidad, explica, “estamos intentando cambiar la cultura en el manejo del agua para incluir beneficios para nuestros ríos.”

Para asegurar un sistema funcional desde el punto de vista ecológico que pueda cumplir con las necesidades humanas bien establecidas, se requieren enfoques creativos que se centren en toda la cuenca. Sobre el Colorado, esto significó la modernización de un sistema de irrigación de hace cientos de años para reducir el agua residual; la construcción de cuencas de retención de agua de tormenta para proporcionar el hábitat para las aves migratorias a los largo de un área importante de la ruta Pacífica norteamericana de migración de aves en Arizona; el diseño de “bancos de agua” que les paga a los titulares de derechos sobre el agua para que la dejen en arroyos y ríos en los períodos críticos para los peces. TNC también trabajó con agencias estatales y federales para “re-operar” un número de proyectos hídricos en la Cuenca, tal como la Represa Navajo en New México, para imitar mejor los patrones naturales de las corrientes para el beneficio de las especies minnow, Xyrauchen texanus y otras especies de peces en peligro.

En 2014, los Estados Unidos y México dieron un importante paso hacia Adelante al implementar un acuerdo en el uso compartido del agua que, por primera vez, incluía planes de restauración medioambiental. Ambos países mandaron más de 34 mil millones de galones de agua al delta del Río Colorado por primera desde 1998. El agua comenzó rápidamente la restauración de los hábitats de algunas especies como el Cottonwood y el sauce utilizados por aves en peligro y otras especies de la vida silvestre (“The River’s Return,” Junio/Julio 2015).

Más allá de lo inmediato, los beneficios sobre el terreno en el delta, Hawes nota que la liberación de agua fue importante, porque demostró que este tipo de enfoque puede funcionar. “Podemos manejar el Colorado de un modo que cumpla con las necesidades de las comunidades y los campos, así como las necesidades del mismo río. Pensando cuidadosamente y con la gente adecuada uniéndose, podemos encontrar soluciones que funcionen para todos.”


Lisa Bramenes editora senior de la revista Adirondack Life y anteriormente fue reportera en el periódico y contribuyó regularmente con el blog de alimentos de la revista Smithsonian.