Crece el riesgo hídrico

El aumento del riesgo hídrico es uno de los nuevos fenómenos en estos inicios del Siglo XXI.

Diversos países ya sufrieron tal fenómeno, como los Estados Unidos, Chile, Australia, China y tantos otros. La ciudad del Cabo, capital de Sudáfrica, puede quedarse totalmente sin agua. En Brasil, el Nordeste sufrió sequías prolongadas durante más de cinco años, el Distrito Federal se declaró en estado de emergencia en 2017 y la disputa por el agua entre los Estados de Río de Janeiro y São Paulo culminó en el Tribunal Federal Supremo en 2015. Inclusive enfrentando la peor crisis hídrica, entre 2014 y 2015, y desde entonces habiendo disminuido en un 15% su consumo, el riesgo hídrico de la Región Metropolitana de São Paulo (RMSP) persiste y la tendencia de la población es seguir desperdiciando agua.

La crisis del agua es considerada un riesgo mayor que el terrorismo, según el Informe de Riesgos Globales del Fórum Económico Mundial de 2018. Las empresas están siendo impactadas por la pérdida de productividad. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la demanda hídrica en el mundo aumentará en aproximadamente un 53% para 2050 y en los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), un 79%. En Brasil, en los próximos 15 años solo la irrigación deberá crecer en torno al 45%. En Tocantins, el aumento será del 100%.

El informe "Beyond the Source", elaborado por la organización ambiental The Nature Conservancy (TNC) y aliados, detectó que el 40% de las fuentes hidrográficas en 4.000 grandes y medianas ciudades analizadas en todo el planeta analizadas, presentan un nivel moderado o alto de degradación. En el caso de la RMSP, el 70% de la cobertura forestal ya fue perdida. Cuatro de cada cinco ciudades analizadas podrían reducir nutrientes y sedimentos por medio de la protección forestal, de la reforestación y mediante prácticas agrícolas mejoradas. Se estima que, para reducir un 10% los sedimentos y nutrientes en el 90% de las cuencas analizadas, sería necesario aumentar los gastos anuales de los programas de financiación de servicios ambientales de US$ 42 mil millones a US$ 48 mil millones (lo cual representa aproximadamente entre un 7% y un 8% del gastos mundial en agua). Para la mitad de las ciudades analizadas, los costos de protección de las fuentes de agua podría ser tan solo de dos dólares, o menos, por persona anualmente.

La ciudad de Nueva York, durante la década de los 90, invirtió US$ 1.5 mil millones en la recuperación y conservación de sus fuentes de agua y dejó de gastar cerca de US$8 mil millones en la búsqueda de nuevos y más distantes manantiales o en el aumento de insumos químicos para tratar agua contaminada. Extrema (MG), en 2005, inició el Programa Conservador des Aguas que, entre otros instrumentos, fue la primera iniciativa de pago por servicios ambientales del país, ayudando a la protección y recuperación de nacientes, arroyos y ríos que abastecen la RMSP y generando beneficios a propietarios rurales. En conjunto con otras acciones, el municipio ha atraído inversiones, recibió premios internacionales y fue clasificado por el ranking de la Federación de Industrias de Río de Janeiro como la ciudad con mejor calidad de vida.

La adopción de soluciones basadas en la naturaleza en 3% de áreas prioritarias en las cuencas del Sistema Cantareira y de Alto Tiete, pueden reducir hasta la mitad el aporte de sedimentos y de nutrientes en la región y disminuir costos.

Para lograr perennidad y aumento de escala en la implementación de estas acciones son necesarias políticas públicas. La Ley de Aguas en Brasil cumplió ya 21 años, pero los comités de cuencas, uno de principales mecanismos de gestión, necesitan ser fortalecidos y aún son desconocidos por la sociedad brasileña, a pesar de tener un papel protagonista en las respuestas a los desafíos hídricos. La innovación y el perfeccionamiento de instrumentos económicos y financieros también son fundamentales. Un análisis de retorno de inversión (ROI) para el Programa Productor de Agua de Camboriú (SC), realizado por TNC, sirvió como argumento para influenciar la decisión de la Agencia Reguladora de los Servicios Públicos de Santa Catarina de incorporar las inversiones en conservación en la tarifa del agua, garantizando así fondos a largo plazo para la conservación de sus fuentes hídricas.

Las agencias reguladoras de São Paulo y del Distrito Federal estudian replicar esta acción y la Asociación Brasileña de Agencias Reguladoras llevó este tema ante la Cámara Técnica de Infraestructura Verde.

Brasil tiene que adoptar un conjunto de acciones integradas (a corto, mediano y largo plazo) procurando el equilibrio entre la gestión de la oferta y de la demanda de agua, entre ellas, la inclusión de la agenda de la infraestructura verde para la seguridad y gestión del agua. En 2013, TNC Brasil mostró que estas soluciones basadas en la naturaleza adoptadas en cerca del 3% de las áreas prioritarias de las cuencas del Sistema Cantareira y de Alto Tiete - pueden reducir en hasta el 50% el aporte de sedimentos y nutrientes en la región, con reducción de costos.
En 2015, fue creada la Coalición Ciudades por el agua, una plataforma de acción colectiva y precompetitiva que involucra al ciudadano común y actores públicos y privados en la adopción de mecanismos de adaptación y resiliencia al cambio climático que amplían la seguridad hídrica tanto en el campo y como en las ciudades de Brasil. Desde los inicios de esta iniciativa, cerca de 30.000 hectáreas fueron implementadas, beneficiando a más de 2.500 familias en las cabeceras de cuencas hidrográficas. En ese período, la inversión promovida fue de aproximadamente R$ 200 millones (US $61 millones) en los proyectos de cuatro regiones metropolitanas: São Paulo (SP), Río de Janeiro (RJ), Distrito Federal (DF) y Espírito Santo (ES), con una población aproximada de 27 millones de habitantes. Estos resultados nos inspiran a ampliar esta agenda en Brasil.

El Día Mundial del Agua, establecido por la ONU, tendrá como tema en 2018 "Soluciones Basadas en la Naturaleza" para enfrentar los retos del agua en el siglo XXI, pues los ecosistemas dañados afectan la cantidad y la calidad del agua disponible. Entre los días 18 y 23 de marzo tendremos el 8º Fórum Mundial del Agua, que tendrá por primera vez su sede en Brasil y en el hemisferio sur, trayendo al debate la importancia de "compartir el agua". Esta es una oportunidad más para el desarrollo de una nueva Cultura del Agua por parte de la sociedad y para que Brasil revierta este escenario.
Conservar y recuperar las tierras en nuestras cuencas hidrográficas es fundamental para la biodiversidad, pero también para garantizar nuestro suministro de agua en el futuro. Las sociedades pueden disfrutar de la seguridad del agua cuando gerencian sus recursos y servicios de agua con éxito para satisfacer las necesidades de agua y saneamiento doméstico en todas las comunidades; apoyando economías productivas en la agricultura, industria y energía y construyendo ciudades y comunidades resilientes que puedan adaptarse a los cambios.

Samuel Barreto, es biólogo y  gerente de agua de The Nature Conservancy (TNC).

Traducción del artículo originalmente publicado en Portugués en Valor Económico el 9 de marzo, 2018