Indígenas y ganaderos  “Hi- Tech” Empecinados en salvaguardar el bosque tropical más extenso de la tierra

por Leopoldo Vanegas

Una de las 7 maravillas del mundo. El bosque tropical más extenso de la Tierra. Seis millones de kilómetros cuadrados de biodiversidad y exuberancia diseminados por nueve  países a partir de la cuenca del majestuoso río Amazonas, el más caudaloso del planeta. Con ustedes: La Amazonía.

Pero existe una realidad aplastante. Ha sido arrasada indiscriminadamente y es ineludible actuar rápidamente.  La expansión agrícola representa la mitad de la deforestación tropical mundial en la última década. Para 2.050 habrá 9.000 millones de personas en el mundo que alimentar. La mirada entonces gira hacia esta región y tan sólo protegerla ya no es suficiente. Debemos cambiar las prácticas tradicionales de producción. El caso de la Amazonía brasileña es elocuente.

En un pasado cercano la Amazonía era tierra de nadie. Los colonos abrían sus parcelas entre la selva a punta de machete y fuego pero sin ningún tipo de planeación. Muchos de estos predios destinados a la cría de ganado vacuno, ni siquiera tenían títulos. No existían ningún tipo de reglas y como consecuencia, actualmente el 20% de la cuenca del Amazonas ha sido deforestada y adicionalmente el 30% se encuentra bastante afectada. La pregunta obligada entonces era, ¿cómo contrarrestar este problema? ¿Bastaban regulaciones estrictas por parte de las  entidades ambientales y los gobiernos locales? La verdad no era tan simple. ¿Cómo precisar exactamente la cantidad de área talada indebidamente? Era virtualmente imposible pero ya no. Hoy en día contamos con la tecnología apropiada para tales fines. TNC es una organización ambiental preocupada por el equilibrio entre la frontera alimentaria y la agrícola.  La idea es que todos comamos y vivamos del suelo pero que también conservemos los bosques.  Es por eso que a partir de esta premisa y a través de ciencia e innovación de punta, diseñó e implementó herramientas tecnológicas cruciales para la planeación estratégica de la conservación del Sistema Amazónico a una escala sin precedentes.

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São Félix do Xingu es un municipio del estado de Pará, al norte de Brasil, incluido en una lista negra por su malas prácticas ambientales. Cuando sus ganaderos y pequeños productores entendieron que estaban obligados a cumplir un código forestal federal que exigía que de 50 a 80% de sus tierras debían permanecer protegidas o de lo contrario ellos tendrían que comprar más propiedades como compensación, se pusieron furiosos.  Fue entonces cuando TNC instaló el CAR, un registro rural computarizado para mapear y registrar sus tierras. De esta manera, se hizo realidad lo que hasta ese momento era una imposibilidad: Determinar a ciencia cierta quién era el dueño de qué territorios y así asignar responsabilidades a cada cual de manera organizada. En la misma medida, paralelamente, les ayudó a reforestar, mediante especies nativas, como el cacao que ahora les representa a los campesinos locales nuevas fuentes de ingresos y mejor calidad de vida.

Así como los ganaderos, los indígenas  de la zona también han tenido que apelar a medios tecnológicos para delimitar sus territorios sagrados que abarcan 22 por ciento de la Amazonía. Más de 300 millones de acres repletos de biodiversidad,  que desde su concepción es un territorio sin límites donde se correlacionan agua, tierra, animales y plantas con sus costumbres, mitos, leyendas y religiosidad.  Con el río y el verde cohabitan sus dioses y espíritus. Perciben el equilibrio con la Amazonía como una condición esencial contraria a la dominación que conduce a trastrocarla. No como un ente externo sino estrechamente vinculado a su subsistencia biológica y social. Pueblos originarios tales como los Xikrin, comunidad que hace parte del grupo étnico Mebengokré, se enfrentan a retos técnicos similares para proteger su territorio de la deforestación y el desarrollo occidental. Su problema principal es que carecen de poder para negociar un desarrollo de infraestructura más sostenible y es por esto que TNC, trabaja directamente con ellos ofreciéndole tanto apoyo técnico y de planificación para sus planes de gestión, como estructuras de gobernanza ambiental y medios de subsistencia sostenibles.

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En los últimos años, TNC se ha asociado con agencias federales y comunidades indígenas para ayudarles a asignar sus tierras, un primer paso crucial para su protección. De esta manera,  en 2014, mediante un sistema denominado “Ethnomaping Project”, fueron mapeados 4 millones de acres de tierras sagradas de la comunidad Xicrim de Brasil para protegerlas de su deforestación e invasión. Con este fin, TNC les entregó 9 dispositivos GPS, a igual número de aldeas, que fueron capacitadas para demarcar sus ríos, áreas de caza, fauna y flora combinando su sabiduría ancestral con el mismo software de imágenes satelitales desarrollado para los ganaderos.  Por otro lado, desplegó un conjunto de programas, en llave con IBM, destinados a monitorear  la deforestación comparando parcelas agrícolas con imágenes históricas tomadas desde el espacio. De esta manera, ahora los Xicrim pueden determinar exactamente sus linderos y corroborarlo respaldados en cifras y datos confiables sustentados.  De acuerdo a las regulaciones brasileñas, dependiendo de la ubicación,  al menos 80 por ciento de la tierra de cada predio debe dejarse intacto. Una vez entran al sistema, los operadores que han deforestado más del límite permitido deben registrar qué áreas van a ser destinadas para ser reforestadas.

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Todo esta labor parte de TNC y la iniciativa etnográfica de esta comunidad para identificar y preservar áreas del bosque amazónico que son especialmente importantes para ellos. Casi borrados por una epidemia de sarampión en la década de los sesentas, los Xikrin poco a poco se han recuperado. Pero ahora enfrentan adicionalmente una nueva amenaza: La represa de Belo Monte, una central hidroeléctrica en el río Xingú, en el estado de Pará, Brasil, actualmente en construcción y con un costo proyectado entre 13.000 millones y 17.000 millones de dólares, que está planificada para ser la tercera más grande del mundo pues suministrará electricidad a 22 millones de hogares. Lo malo es que en la misma enorme proporción también desviará el 80 por ciento del flujo del río.

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Los Xikrin ya están presenciando los efectos de tan gigantesco proyecto, afirma  Tedjore Xikrin, un anciano en la aldea de Rap-Kô: “El río se está secando. Todo está siendo acabado.” La principal preocupación de Tedjore, quien ha representado a su gente frente al gobierno desde la década de 1980,  es que sus nietos  crezcan sin saber qué es un bosque. Esta es una de las 32 áreas seleccionadas por el gobierno brasileño para un proyecto piloto de manejo ambiental en tierras indígenas, dice Eduardo Barnes, coordinador del proyecto Xingu para la Conservación. La segunda fase incluyó la preparación de un plan de manejo para determinar qué usos se permitirán en diferentes partes del territorio. Al asociarse con tribus y agencias federales responsables del medio ambiente y los asuntos indígenas, TNC está ayudando a grupos como los Xikrin a dar sus primeros pasos hacia el largo camino para mantener sus tierras tradicionales intactas.  Para que los pueblos indígenas mantengan su cultura y su territorio, lo más importante es su unidad y organización, recalca Alexandra Coraça de Freitas, gerente de campo de Xingu para TNC.. "Ellos necesitan ser capaces de estar unidos para así entablar esta conversación con el mundo".  Es un proceso a largo plazo: "Cuando plantas un árbol, debes tener mucha paciencia y tiempo para verlo crecer. Pues bien, la semilla ya ha sido plantada.”

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Aunque se estima que se necesitarían hasta 4.000 años para regenerar la selva amazónica en su totalidad, ya se  ha comenzado a revertir la tendencia. Con la ayuda de TNC,  por ejemplo en 2010 el condado de Paragominas de Brasil fue el primero en salir de la lista negra una vez redujo su deforestación y  registró 80 % de sus tierras. Un ejemplo de desarrollo y protección del medio ambiente. Cuando los ganaderos se registraron mediante el CAR, su negocio se convirtió  en parte de la solución pues ahora los compradores de carne pueden rastrear la propiedad del ganado y verificar que se rija baja las regulaciones de deforestación y lo mejor es que estas buenas prácticas ganaderas valorizan su producto. Bajo esta premisa compañías como Wal-Mart en Brasil y el grupo Marfing actualmente sólo compran carne de ganado libre de deforestación.y el grupo Marfing actualmente sólo compran carne de ganado libre de deforestación.Imagen Amazonas 3
Lo de “Pulmón del mundo” no es tan sólo una metáfora. La cuenca amazónica mantiene nada más y nada menos que el equilibrio climático a nivel planetario: Los ingresos y salidas de Dióxido de carbono y Oxígeno. Lo que allí ocurra afecta mucho más que a Brasil ya que es el séptimo país con más emisiones de gases de efecto invernadero la Tierra y para 2014 un poco más del 30 por ciento  de éstas fueron causadas debido a la deforestación. Ahora que este país se ha comprometido a reducir las talas indiscriminadas en un 80 por ciento y las emisiones en al menos un 36 por ciento para 2020, São Félix y Paragominas adquieren especial relevancia. La Amazonía es un patrimonio vital para el futuro de la humanidad y la tecnología ahora  hace parte de su conservación. Una herramienta crucial en la toma de decisiones y la participación de locales e indígenas para que  de esta manera logren empoderarse de sus propios territorios.