Una infraestructura inteligente responsable y climáticamente resiliente es posible. Si lo hacemos bien.

por ANA CRISTINA BARROS
Directora de infraestructura inteligente para América Latina, The Nature Conservancy. 

VIDEO: Sistema de Apoyo a la Toma de Decisiones para la Macrocuenca del Río Magdalena. Un ejemplo de una de las herramientas pioneras que The Nature Conservancy ha venido desarrollando para reconciliar el crecimiento con la conservación del hábitat crítico.

Lo más importante es que ahora tenemos la oportunidad de asegurar que esta próxima ronda de inversiones sea hecha en infraestructura que es necesaria, deseada y sostenible— con múltiples beneficios compartidos para las personas y la naturaleza.

Pero sigue siendo un desafío clave. Esta nueva era para la infraestructura tiene que evitar replicar una historia de ejemplos pobres de infraestructura contaminante y de puentes hacia parte alguna, y trascender la falsa dicotomía en la que ser bueno para el desarrollo de las personas tiene que ser malo para la naturaleza.

El financiamiento no es tanto un problema esta vez. Los inversionistas de los sectores privado y público, como los fondos de pensiones, los gerentes de inversiones y las compañías de seguros, buscan colocar enormes cantidades de recursos disponibles para hacer frente a los más de 3 billones de dólares que se necesitarían en la próxima década para satisfacer las necesidades de infraestructura de la región. Ellos están dispuestos a financiar proyectos de buena calidad, en el contexto de instituciones públicas funcionales que tienen todo en su lugar para asegurar una alta probabilidad de éxito.

La verdadera cuestión es garantizar que los proyectos sean necesarios, adecuadamente situados y bien diseñados, particularmente a la luz de los impactos del cambio climático que se producirán durante su tiempo de vida.

Lo que ha estado ocurriendo en la mayoría de los casos es que el proceso de selección y ubicación de proyectos no se basa en una ciencia sólida, en una economía sólida y una fuerte participación de la comunidad y los interesados, todos los elementos del eventual éxito financiero de un proyecto. Eso no es bueno para los inversores, residentes o cualquier otra persona.

Afortunadamente, el coro para una mejor planificación y un proceso mucho más inclusivo y transparente es cada vez más fuerte. En la actualidad existe una comprensión más amplia de que, abordar y resolver los problemas de sostenibilidad en las primeras etapas de planificación es rentable porque hacerlo evita costos imprevistos y retrasos en el final del proceso. Los líderes regionales, por razones prácticas –incluidas la responsabilidad fiscal, la transparencia y el respeto de los derechos indígenas– empiezan a mirar más de cerca esto y se fijan en una “infraestructura inteligente” que equilibre el desarrollo con la conservación. No es mera coincidencia que dos de las mayores propuestas de proyectos hidroeléctricos de la cuenca amazónica –el Inhambari en el Perú y el São Luis do Tapajós en Brasil– hayan sido recientemente rechazadas por las autoridades gubernamentales. Y Colombia ha denegado una licencia para un proyecto hidroeléctrico en Canafisto, en la cuenca del río Magdalena.

Un camino a seguir  ha sido ofrecido por el Consejo de Conservación para América Latina (LACC), que incluye a líderes mundiales comprometidos con la aceleración de soluciones innovadoras para conciliar el crecimiento con la conservación del hábitat natural. El LACC ha propuesto una estrategia de "acción temprana" para planificar y financiar la infraestructura en la región. Esta idea ha sido recogida por The Nature Conservancy (TNC), cuyo enfoque de desarrollo por diseño utiliza herramientas de planificación y mapeo de última generación para satisfacer necesidades funcionales (como la producción de energía), evitando, minimizando o compensando los impactos en áreas de conservación de alta prioridad, servicios ecosistémicos y comunidades locales. Todo es parte de un enfoque "inteligente desde el inicio" que busca incorporar a la población local y los gobiernos locales en el proceso y abordar sus preocupaciones y la falta de capacidad desde el inicio.

TNC ha trabajado con socios públicos y privados en un modelo de planificación de cuencas hidrográficas en la cuenca del Magdalena en Colombia, creando el Sistema de Apoyo a la Toma de Decisiones de la Macrocuenca Magdalena Cauca, conocido como SIMA, una herramienta científica innovadora de acceso abierto, para ayudar a funcionarios del gobierno, la industria y la comunidad en general a visualizar el impacto acumulado de cada proyecto en la cuenca, a comprender las ventajas y desventajas y así desarrollar la toma de decisiones más informada e incluyente.

Del mismo modo, TNC ha estado trabajando con el gobierno mexicano para adoptar el enfoque de acción temprana en la planificación hidroeléctrica, con herramientas en línea para apoyar una planificación sólida, transparente y una mayor participación del público en las decisiones relacionadas con proyectos de infraestructura y selección de lugares. El posible impacto mundial de la aplicación de este enfoque "hydro-by-design" a la colocación de represas podría salvar a 100.000 ríos de la degradación, como se demostró en el estudio “El Poder de los Ríos” de 2015.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha lanzado su plataforma NDC Invest  para apoyar a los clientes de los sectores público y privado en el diseño de proyectos mejores, más financiables y sostenibles. Incluso los inversionistas filantrópicos, como la Fundación Moore, han abrazado recientemente el desarrollo de infraestructura como una estrategia central para la conservación en la Amazonía.

Al asegurar que las prioridades y preocupaciones de los residentes locales y de la comunidad ambiental sean ventiladas y abordadas a lo largo de la planificación y la implementación, los proyectos pueden evitar los conflictos sociales, los retrasos y los costos excesivos que a menudo los atormentan. Mejorar la previsibilidad de los costos, junto con la resistencia al cambio climático, significa una mayor seguridad para los inversionistas de los proyectos. Y ayudará a asegurar que la próxima ola de financiamiento de infraestructura sea utilizada para proyectos que son necesarios, bien recibidos por las comunidades, económicamente viables y en armonía con la naturaleza.


Para obtener más información, visite nuestro artículo "Una Mejor manera de Aprovechar el Poder de los Ríos". Para más información sobre la resiliencia urbana y la seguridad del agua, haga clic aquí y aquí.

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ORIGINALMENTE PUBLICADO EN EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO

17 de Julio de 2017

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