Ecuador

Una idea brillante de Quito, Ecuador, está revolucionando la manera en que se protege el agua en todo el mundo. Hace más de diez años, TNC fue pionera al instalar el primer fondo de agua en Quito, Ecuador, para proteger un mosaico de áreas públicas protegidas, campos, granjas y territorios indígenas de 5,4 millones de acres. Esta cuenca captura, retiene y filtra el 80% del agua dulce que abastece a las 2 millones de personas de Quito. Los usuarios de agua —plantas hidroeléctricas, empresas cerveceras, agencias municipales que suministran agua al público—contribuyen con el fondo de agua que luego se utiliza para financiar las actividades conservacionistas aguas arriba que mantienen la calidad del agua y que limitan la necesidad de un tratamiento del agua industrial mucho más costoso. 

En 2000, la Autoridad Única del Agua de Quito y TNC realizaron una inversión relativamente pequeña de 21.000 dólares estadounidenses que se ha convertido en un fondo de USD 10 millones que produce alrededor de USD 900.000 por año para proyectos de conservación de la cuenca. Las personas que viven y trabajan en la cuenca están viendo beneficios en su calidad de vida a medida que reforestan y mejoran los ecosistemas en los que viven. Asimismo, el fondo les permite a los locales montar pequeñas empresas, reduciendo de este modo la necesidad de talar el bosque para cultivos, campos y pasturas. 

El principal logro del proyecto se refleja en que, en toda América Latina, casi 40 centros urbanos más están adoptando el modelo del fondo de agua.
 
En la actualidad, en TNC estamos trabajando en cuatro fondos de agua en Ecuador —FONAG, FONAPA, Tungurahua y FORAGUA— que benefician a tres millones de personas. También apoyamos la creación de otros dos fondos de agua (Guayaquil y Ayampe), que pueden llegar a beneficiar a cuatro millones de personas más. Juntos, estos fondos beneficiarán a casi el 50% de la población de Ecuador.

Los fondos de agua están relacionados con las personas y con el medio ambiente. Las compensaciones o los pagos que se realizan aguas arriba mejoran los medios de subsistencia de las comunidades que participan, ya que sus actividades benefician a los usuarios aguas abajo. El compromiso extendido de las partes interesadas, esencial para todos los fondos de agua, brinda las bases para el éxito a largo plazo. Gracias a la participación de los agricultores, las comunidades y los grupos indígenas, los fondos de agua acercan cada vez más los objetivos sociales y ambientales a una perspectiva a largo a plazo.

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