Chile

El legado de Humboldt
*Por Daniel Vásquez

Por el Océano Pacífico navega una corriente de agua fría que al alcanzar las costas de Chile crea uno de los ecosistemas marinos más productivos del mundo: la Corriente de Humboldt. Su curso continúa hacía el norte del continente pasando por Perú, donde alcanza su máxima influencia, y termina en las Islas Galápagos de Ecuador.

Esta singular Corriente fue descrita y estudiada por el naturalista alemán Alexander Von Humboldt a principios del siglo XIX. Sus descubrimientos explicaron los cambios atmosféricos que provocan las aguas frías al emerger  (fenómeno llamado surgencia) dando como resultado hábitats con características únicas en el mundo: desde los bosques templados lluviosos de la Cordillera Costera Valdiviana, pasando por las nublosas Lomas de Atiquipa hasta el desierto más árido del mundo en Atacama.

Las aguas de esta corriente son inusualmente frías para un océano tan cercano a la línea ecuatorial, con temperaturas superficiales de 16 grados centígrados. La corriente arrastra desde el fondo del océano los nutrientes que sustentan la cadena alimentaria y  una gran productividad marina. Estos nutrientes alimentan el plancton del que dependen muchas especies de peces, incluida la anchoveta (Engraulis ringens), que sustentan los medios de vida de miles de pescadores artesanales  y  la industria pesquera peruana y chilena.
 

Una Corriente con mucho que ofrecer y todo que perder

La anchoveta, un pequeño pez de cerca de 20 centímetros, es la especie más pescada  en el mundo. Si bien hoy en día su consumo directo ha aumentado significativamente dadas sus cualidades nutritivas como grasa, proteínas y Omega 3, sigue utilizándose principalmente para la producción de harina y aceite de pescado, convirtiéndola en una entrada importante de divisas para Perú y Chile.

La sobreexplotación de los recursos pesqueros ha traído consecuencias ambientales  al ecosistema marino de la Corriente de Humboldt, impactando la disponibilidad de alimento para poblaciones de aves marinas costeras y otros  predadores, como mamíferos marinos,  que dependen de las poblaciones de peces para su supervivencia.  Estas especies, tienden a reducir su tamaño poblacional, migrar o extinguirse, causando pérdida de biodiversidad y afectando los ciclos naturales que sustentan las economías pesqueras de ambos países.


Un modelo replicable

The Nature Conservancy trabaja con pesqueras artesanales e industriales, colaborando con las autoridades, universidades, grupos de pescadores y el sector privado
, con el fin de mejorar las prácticas pesqueras y desarrollar modelos de manejo.

The The Nature Conservancy trabaja con expertos en conservación marina y gestión pesquera del mundo para seguir mejorando la herramienta  de las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), implementada por el Gobierno de Chile hace dos décadas, teniendo en cuenta consideraciones ambientales, económicas y sociales que aseguren su sostenibilidad.

Las AMERB son áreas administradas por los mismos pescadores que han demostrado ser un modelo exitoso de conservación y uso sostenible de recursos pesqueros.
El modelo que viene desarrollando The Nature Conservancy que integra a estas áreas con el paisaje marino y el contexto de desarrollo económico,  pretende ser replicado en Perú y otros países del Pacífico Sur.

 *Daniel Vásquez trabaja para el Departamento de Comunicaciones de TNC en Bogotá.