México
Quema prescrita

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por Christiana Ferris

Es un día soleado de noviembre con brisa escasa en las ondulaciones de los pastizales en el Rancho Los Fresnos, una propiedad de 4,000 hectáreas adquirida por The Nature Conservancy en el Desierto Sonorense.

Bomberos expertos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) de México –jefes de control de incendios de 11 estados– reciben instrucciones del hombre designado como jefe de quema prescrita del día, Baruk Maldonado, director de Biodiversidad y Desarrollo Armónico (BIDA), nuestro socio local.
 
Los bomberos alternarán este puesto durante todo el proyecto que durará 10 días. No es fácil para un general jugar el papel de un soldado, pero en los casos donde se involucra el fuego, obedecer órdenes puede significar la diferencia entre la sobrevivencia y el desastre para todo el equipo.

Los participantes son alumnos de la Academia de Quemas Prescritas, un proyecto conjunto entre la CONAFOR y The Nature Conservancy para entrenar al personal de la comisión y a otros socios para ser los más avanzados expertos del país en el uso de fuego como herramienta de conservación. Otra meta de la academia es promover el manejo de fuego en la agenda nacional de conservación.

“Nuestro reto es buscar lideres jóvenes para reponer los lideres de hoy”, dice Alfredo Nolasco, titular de la gerencia de protección contra incendios forestales de la CONAFOR, “y crear una nueva generación de manejadores del fuego”.

Pero la academia no beneficia sólo a los esfuerzos de conservación en México. Entre los alumnos se encuentra Faustino Osavas, especialista en mitigación de amenazas para The Nature Conservancy en Honduras.

“Para mí”, dice Osavas, “es una gran oportunidad para entender que el manejo de fuego es un tema universal. México ha dado un buen paso. Ahora jefes estatales de incendios forestales aplican principios ecológicos en el manejo de fuego”.

Regenerando los pastizales

Los pastizales nativos, por ejemplo, se han adaptado a la presencia de fuegos periódicos con el fin de regenerarse y para evitar la competencia de arbustos leñosos que comparten el mismo hábitat.

“Necesitamos un fuego muy caliente para matar el mezquite”, dice Maldonado antes de comenzar la quema, “pero no tan caliente que se esterilice el suelo. Debe haber un balance.”

¿Por qué matar el mezquite?

“Sin una intervención, el mezquite puede invadir los pastizales que cada vez están mas amenazados por no tener un nivel suficiente de protección global, y los cuales son especialmente importantes en el desierto de México”.

Aves migratorias como el águila calva, el cuclillo piquigualdo y el mosquero saucero se paran o anidan aquí. Gorriones de la pradera, los cuales están disminuyendo, también revolotean en estas llanuras gracias a los insectos abundantes que existen aquí.

Cada hectárea que salvamos hace una diferencia para los perritos de la pradera, para la salamandra tigre y para casi 400 especies de aves y 180 especies de mariposas que se encuentran en esta zona.

Empezando el esfuerzo en la tierra

Miembros de la brigada de ignición cargan sus antorchas de goteo, mientras los de la brigada de liquidación cargan mochilas con 20 kilogramos de agua. Otros miden la temperatura, humedad y la velocidad y dirección del viento cada 30 minutos para mantener abierta la oportunidad de la quema prescrita. Todas las condiciones necesitan estar perfectas o será imposible quemar.

El equipo realiza una prueba de quema en una parcela de la propiedad donde la pendiente es más suave y hay menos combustible. Ponen líneas de control y después queman los espacios entre ellas.

Flamas naranjas bailan en la luz diurna y crepitan cuando encuentran arbustos más grandes. El intenso calor y humo negro chamuscan las fosas nasales. Después de una hora, una alfombra de color ébano que cubre la tierra rocosa y unas volutas dispersas de humo que suben de la tierra son los únicos remanentes del trabajo de la mañana.

La meta es quemar entre 5 y 30 hectáreas por día, incrementando la dificultad del trabajo conforme las brigadas se acostumbran a las condiciones locales. A final de los 10 días, el equipo habrá quemado más de 350 hectáreas en el rancho.

El rancho como modelo

“Afortunadamente, los pastizales aquí están en buenas condiciones”, añade Gabriel Valencia, también de BIDA. “En contraste con otros ranchos en el área, en Los Fresnos no practicamos ganadería ni agricultura, y actividades como la quema prescrita también ayudan a preservar estos pastizales”.

Es una diferencia visible, la cobertura de mezquite es más densa en propiedades cercanas, y los pastos están completamente ausentes fuera de Los Fresnos.

“Nuestra meta”, dice Valencia, “es usar una red de ganaderos para fomentar la adopción del manejo de fuego, control de especies invasoras y otras prácticas benéficas que renueven y conserven los pastizales en la región”.

Al concluir el proyecto, los alumnos de la academia han ayudado a los esfuerzos de restauración de TNC y también han desarrollado la camaradería y la experiencia necesaria para entrenar a la siguiente generación de líderes de incendios forestales de la CONAFOR.

Osavas de TNC dice, “Estar en una quema de 10 días con los profesionales de CONAFOR en México me ha permitido compartir un poco de mi conocimiento y también aprender mucho de ellos. Voy a transmitir este conocimiento a otros jefes de fuego en América Central”.

Créditos fotográficos (izquierda a derecha, de arriba a abajo): (arriba a abajo, izquierda a derecha): Las montañas de Huachuca en Arizona se encuentran en el fondo de los pastizales del Rancho Los Fresnos. © Christiana Ferris/TNC; Los alumnos de la Academia de Quemas Prescritas en México hacen una quema prescrita en Rancho Los Fresnos. © Hernando Cabral/TNC; Faustino Osavas, especialista de mitigación de amenazas para The Nature Conservancy en Honduras, es parte de la brigada de ignición. © Hernando Cabral/TNC; Bisontes en Chihuahua, México. © Scott Warren/TNC; Vista de pastizales en la Patagonia, Argentina. © Bridget Besaw.